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lunes, 14 de noviembre de 2011

Hotel Aguamarina Golf en Tenerife Sur

Hemos pasado seis días de vacaciones en Tenerife y nos hemos alojado en este hotel. Voy a intentar hacer una crítica todo lo completa posible de lo que es el hotel, sus instalaciones y la atención del personal para quien le pueda servir. Quizá sea un poco largo de leer, pero pienso que merece la pena.

Situación:

El hotel está situado en una zona tranquila, en el sur de la isla rodeado de campos de Golf. Para quien quiera ir al sur buscando el buen tiempo (en el norte de Tenerife suele estar más nublado y hace peor tiempo que en el sur) y no le guste el “mogollón” de la zona de los Cristianos o las Américas, es una buena alternativa.

A pesar de ser una zona tranquila, hay tiendas y restaurantes cerca. En los bajos del hotel y de un edificio de al lado hay varios locales con pequeñas tiendas y restaurantes de todo tipo con menús baratos. Hay mucha variedad donde elegir y a buen precio. Justo enfrente de la recepción de los apartamentos hay un par de bares y un supermercado (algo carrillo pero para un apaño ya sirve).

Tiene un parking exterior no muy grande, pero siempre encuentras sitio entre el parking y las plazas para aparcar que hay en la calle.

Un día a la semana hay un pequeño mercadillo en una de las zonas de parking.

El hotel está en primera línea de mar, tiene una pequeña playa de piedras negras justo delante. La playa no es muy recomendable porque además de ser de piedras está algo sucia. La gente es bastante guarra porque, a pesar de que hay varias papeleras, el suelo está lleno de latas de refresco vacío y otras cochinadas (un día que fuimos a pasear por la playa vimos hasta un preservativo).

Otro inconveniente es que el aeropuerto está muy cerca y pasan los aviones volando bajo. Aunque he de decir que no molestan, desde el interior del hotel no se oye el ruido y si estás en los jardines o la piscina se oye pero no llega a molestar porque no pasan justo por encima sino por una zona de apartamentos que hay un poco más arriba de la calle del hotel.

Por lo demás, las vistas son espléndidas, nosotros veíamos el amanecer desde la cama y se oía el mar desde la habitación. Era fantástico despertar, abrir las cortinas y ver cómo salía el sol por el horizonte sin levantarte de la cama.

Instalaciones:

El hotel tiene categoría de 4 estrellas. Es hotel y aparthotel, nosotros nos alojamos en uno de los apartamentos. Es un hotel muy grande, con edificios separados para la parte del hotel y la de los apartamentos.
El inconveniente es que en los apartamentos la distancia entre algunos apartamentos y la recepción es muy grande. Nosotros estábamos al final del todo del pasillo y nos dábamos unos buenos paseos.

Pronto descubrimos que era más corto atravesar los jardines y salir por la otra recepción, por la del hotel, que ir por la puerta de la zona de apartamentos, así que casi no pisamos nuestra recepción.

Los jardines y piscinas están muy limpios y bien cuidados. El hotel tiene 3 piscinas exteriores (1 grande en el hotel y 2 más en los apartamentos). La del hotel cubre más y es más bonita, con un puente para cruzar por encima. En los apartamentos hay dos, una de niños y otra con zonas de distintas profundidades, ideal también para ir con niños.

También hay una piscina cubierta, climatizada. Nos vino genial porque algunos días aunque hacía buen tiempo, no era para bañarse en las piscinas exteriores y aprovechamos la cubierta. Además no la usaba nadie y estábamos sólos nosotros, toda la piscina para nosotros sólos.

Inconveniente: la piscina cubierta no abre el sábado por la tarde ni el domingo, por lo que el sábado nos quedamos con las ganas de bañarnos porque la encontramos cerrada.

Habitaciones:

Como ya he dicho, nosotros nos alojamos en un apartamento, por lo que hablaré de los apartamentos que es lo que conozco. Las habitaciones del hotel no sé cómo eran.

Nuestro apartamento era muy grande. La cocina-comedor-sala de estar era enorme, nuestra habitación también y el baño tenía ducha y bañera, y era muy espacioso. Teníamos dos camas juntas que hacían como una cama de matrimonio de las grandes.

Inconveniente del baño, la bañera tenía hidromasaje, pero no supe de dónde se encendía (podría haber preguntado en recepción pero no lo hice). La ducha era una cabina de esas con chorritos varios, pero tampoco supe muy bien cómo ponerla en marcha. Vamos, que usé la bañera pero para ducharme o bañarme según me apeteció y ya está.

Los grifos de bañera y ducha estaban un poco verdosos, podrían mantenerlos un poco mejor, deba mala impresión. Por lo demás el baño y todo el apartamento en general estaba limpio.

Los apartamentos no los limpiaban todos los días, pero de nuestra estancia sólo coincidió un día que no tocaba, así que no estuvo mal.

La terraza era fantástica. Nuestro apartamento hacía esquina y la terraza era una L que rodeaba el apartamento. Veíamos el amanecer y la puesta de sol, todo en uno. Teníamos vistas al mar, a la piscina y a un pequeño puerto que había al lado de la playita.

Una de las puertas de la terraza (tenía acceso por la habitación y por la sala de estar) no se podía cerrar porque el pestillo estaba roto. Lo dijimos en recepción pero no lo arreglaron.

La tele no tenía mando, se podía pedir en recepción con depósito de 10 euros. No lo cogimos porque total sólo se veían cadenas de TV extranjeras, así que nos daba igual.

Comidas:

Teníamos contratada media pensión, por lo que os puedo contar del buffet de desayuno y de la cena. Se podía cambiar sin avisar la cena por la comida si querías, pero no lo hicimos ningún día por lo que la comida no sé cómo estaba.

El buffet de desayuno me gustó mucho. Había de todo un poco, como en la mayoría de hoteles. Tenías el típico “english breakfast”, con huevos, bacon, salchichas, judías, etc y lo típico nuestro: tostadas, bollería…

Lo que más me gusta en estos buffets es que haya tortitas o crêpes. En este caso hacían tortitas, así que yo ya contenta.

Los zumos de máquina estaban bastante malos, pero se compensaba con unos zumos naturales que había en unas jarras. No sé muy bien de qué frutas eran, cada día iban cambiando un poco, pero estaban ricos.

El café no estaba bueno tampoco, ni el chocolate ni nada de la máquina de café. Así que todo lo que era de máquina descartado. Nosotros tomábamos descafeinado de sobre, yo por el embarazo y mi marido porque el otro café era muy malo.

Había varios tipos de pan para hacer tostadas y las tostadoras estaban muy bien graduadas, salían las tostadas en su punto.

También había fruta de varios tipos. Me fue bien porque siempre había kiwis que yo tomo a diario para el tránsito intestinal. ¡Ah, me olvidaba! ¡Y los plátanos de Canarias! ¡Buenísimos!

La cena estaba muy bien, también había mucho para elegir. Surtido de ensaladas bastante completo. Siempre había un par de platos de pasta para elegir. También hacían a la plancha carne y pescado, por lo que dependía del día de la carne y el pescado que tocara y de los gustos de cada uno que estuviera mejor o peor. También solía haber algo al horno (por ejemplo un redondo que iban cortando en filetitos al momento).
Después estaban los típicos platos preparados, con algo de verdura, carnes guisadas, pescados en salsa, patatas fritas, croquetas o buñuelos, cosas así.

Cada día había cena temática, por ejemplo comida canaria, o china o mejicana… cada día una cosa. A mi la que más me gustó fue la mejicana, que había para hacerse fajitas de ternera o pollo y estaban buenísimas.

El surtido de postres estaba bien. Los pasteles no los probé porque en general la pastelería de los hoteles suele ser tirando a sosa, muy buena pinta pero luego nada. Me gustaba más comer cremas o mouse, natillas o pudding. Había variedad de ese tipo de postres. También había helados, pero no eran muy buenos. Los yogures no estaban del todo mal, solía haber natural y de un sabor como fresa o limón.

En general el buffet muy bien. A veces se acababan cosas y tardaban un poco en reponer, pero no pasaba muchas veces.

El truco era ir pronto tanto a desayunar como a cenar, porque si no luego se llenaba de guiris despistados y había más jaleo y más cosas que se acababan. No me agobié demasiado en el comedor ni tampoco había grandes colas en el buffet (he visto más colas en otros hoteles, y eso que el hotel estaba al completo)

Animación:

Los animadores del hotel eran gente joven y muy divertida. Todos eran extranjeros con una excepción: la chica que se dedicaba a la animación infantil, que era española y además encantadora.

Todos los días había juegos por la tarde-noche para niños y mayores. Iban cambiando de actividad y era bastante divertido. He de decir que no soy una gran fan de las animaciones de los hoteles y si fuimos fue por el niño, pero acabamos pasándolo bien.

Mi hijo estuvo vergonzoso y no quiso participar, pero sí le gustaba mirar. Estaba encantado con Ágata, que era la animadora de los niños.

También había actuaciones, no las vimos todas, pero era lo típico que hay en los hoteles: un día flamenco, otro un mago… En general entretenido pero sin grandes maravillas.

Sé que por las mañanas y por las tardes había animación en la zona de la piscina, pero como solíamos pasar casi todo el día fuera del hotel no participamos, así que no puedo opinar.

Atención del personal:

Al personal le pongo un diez.

El personal de recepción muy atento. Había españoles y extranjeros, pero todos se portaron muy bien con nosotros.

Los camareros y personal del comedor muy amables. La mayoría muy simpáticos, siempre tenían una sonrisa para dedicar a los clientes y normalmente tenían atenciones con los niños.
Recogían los platos con frecuencia y no te hacían esperar casi nada para pedir las bebidas.

El personal de limpieza, jardineros y de mantenimiento también muy bien. Todo el mundo muy simpático y mantenían el hotel en perfectas condiciones. Las habitaciones se notaba cuando las limpiaban porque olían a limpio y además se veía a las empleadas limpiar “con garbo” los pasillos y zonas exteriores.

Los jardineros estaban constantemente podando y arreglando flores y arbustos y el personal de mantenimiento de piscinas las tenía impecablemente limpias.

Ambiente:

La clientela del hotel es básicamente extranjera. Para nosotros no supuso un inconveniente, ya que casi todo eran parejas de jubilados y el ambiente era muy tranquilo.

Si buscas marcha y divertirte, este hotel no es para ti. Pero si vas con niños y buscas tranquilidad, es perfecto.

Había pocos españoles, pero los extranjeros eran en general muy educados. Ya lo he dicho, eran casi todo jubilados extranjeros, pero también familias con niños pequeños y alguna pareja.

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