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lunes, 12 de septiembre de 2011

Excursión a Ripoll

El sábado fuimos de excursión a Ripoll, considerado la cuna de Cataluña, y pasamos todo el día fuera de casa. Hacía tiempo que no hacíamos nada fuera de la rutina diaria y que no salíamos a ningún sitio y lo pasamos muy bien.

Lo primero que hicimos fue buscar donde aparcar el coche y bajar andando hacia el centro en busca del monasterio.

De camino encontramos la casa Bonada, de estilo modernista y del arquitecto Joan Rubió i Bellvé, discípulo de Gaudí.







Llegamos al monasterio sin dificultad, ya que su torre más alta se ve de lejos. Una vez allí entramos a visitarlo.

El monasterio data del año 879, cuando Wilfredo el Belloso fundó la primera iglesia. Su máximo esplendor lo alcanzó en la época del Abad Oliba, que fue quien lo amplió.






En 1428 hubo un terremoto que ocasionó grandes desperfectos en el monasterio. Se hundió el techo de la nave principal y una de las torres desapareció.

Tras una época de deterioro finalmente en 1886 se empezó su restauración. Se reconstruyó la torre caída, aunque se hizo con un aspecto diferente y menor altura que la original.

En el interior de la iglesia se encuentran las tumbas de algunos de los condes de Barcelona, desde Wilfredo el Velloso hasta Ramón Berenguer IV.





Lo que más me gustó fue el claustro, que tiene dos pisos de altura. Lástima que una parte estaba en obras.




Después de la visita buscamos donde comer. Era día de mercado y mientras dábamos una vuelta por los puestos me vino un olor a pollo al ast, riquísimo. No nos lo pensamos dos veces y fuimos a comprar pollo para comer.

Nos instalamos en un banco en un parque a la sombrita y allí comimos nuestro pollo, que me sentó de maravilla.

Para postre compramos una porción de coca rellena de chocolate en una de las numerosas pastelerías que había por el centro de Ripoll.

Por la tarde fuimos a ver la capilla de Sant Miquel de la Roqueta. Es una pequeña capilla modernista, del año 1912 proyectada por el mismo arquitecto que la casa Bonada.




Después ya cogimos carretera en dirección a Barcelona. Tuvimos mala suerte porque había un accidente y estuvimos más de media hora parados sin movernos y pasando calor en medio de la autovía. Dentro de la mala suerte, al menos no nos vimos implicados en el accidente y sólo fue media hora de retraso.

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