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viernes, 20 de febrero de 2009

¡Todos a pagar el billete!


Siempre me ha molestado mucho ver cómo la gente se cuela sin pagar en los transportes públicos.

El transporte donde más se cuela la gente sin pagar pienso que es el metro porque es el que menos vigilado está y más fácil resulta colarse.

Conozco a una chica que los tiene muy bien puestos y el otro día ella y una amiga suya me contaban lo que hizo hace poco ante un chico que se coló sin pagar.

Iban ellas dos hacia el metro para volver del trabajo y al entrar un chico se coló saltando la barrera justo a su lado. Al llegar al vagón y querer sentarse no había sitio. El chico que se acababa de colar se había sentado y entonces esta chica se dirigió a él y lo hizo levantar. Le dijo que él no había pagado el billete y que ella sí, así que ya se estaba levantando porque ella se quería sentar y él no tenía derecho porque no había pagado. El chico se levantó y ella se sentó. ¡¡Ole sus narices!!

Me acordaba ayer de esta anécdota mientras iba en el tranvía hacia un centro comercial con mi niño.

Entré en el tranvía y no me pude sentar porque con la silla del niño hay pocos asientos en los que me pueda sentar y poner la silla al lado. Además de espaldas al trayecto no puedo ir porque me mareo, así que aún se reduce más la cosa.

Hay un asiento que es el que mejor va cuando llevas una silla, pero había una señora sentada. Me quedé de pie y mientras en la siguiente parada se quedó libre otro asiento y me senté allí. No estaba muy convencida porque la silla estorbaba en una puerta, pero como en la mayoría de paradas se sale por el otro lado no me preocupé demasiado. En esa parada también se subió una mujer con un niño que llevaba una silla. El niño era bastante grande y no iba sentado en la silla, se sentó en un asiento enfrente de la mujer que estaba en mi sitio favorito. La madre se quedó de pie detrás con la silla.

Al llegar la siguiente para la mujer se levantó y me iba a cambiar de asiento pero llegó antes la otra mujer así que me tuve que quedar donde estaba. Qué rabia, pensé, ahora que se queda libre me lo quitan. Bueno, no le di importancia y al poco rato ya me había olvidado del tema.

Unas cuantas paradas más allá vi que por las dos puertas del vagón estaban a punto de entrar un revisor y un guardia de seguridad. La mujer del niño los vio, se levantó deprisa y se dispuso a salir.

Tanto el guardia y el revisor, que se cruzaron en la puerta con ella, como yo misma (y creo que todo el vagón) nos dimos cuenta de la jugada sobre todo al oír la conversación con su hijo:

Mujer: ¡Nos bajamos aquí!
Niño: ¿por quéeeeeeee? (en tono de protesta)

Estaba muy claro que quería escapar del revisor. Pero como ya he dicho, se dieron cuenta y aunque ya había salido le pidieron el billete en la calle. Desde dentro oí como ella se excusaba que “había picado el niño” y el revisor decía que ese billete no se había picado desde ayer. Le pidieron la documentación e imagino que le caería una multa.

Mientras arrancaba el tranvía pensé en la chica que os contaba al principio y me dije a mi misma: Si lo llego a saber…¡Le digo que se levante!

Así me hubiera quedado con mi asiento favorito y tenía más derechos que ella porque yo había pagado y ella no.

Esto es sólo una anécdota, pero la moraleja ahí queda: No os coléis en el tranvía.

Es un transporte que utilizo poco pero casi todas las veces que lo cojo veo a los revisores. Además van varios y acompañados de guardias de seguridad y es muy difícil escapar porque entran a la vez por varias puertas.

Me alegro de que la pillaran. No me gusta la gente que se cuela sin pagar.

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8 Comments:

At 2/20/2009 09:32:00 a. m., Blogger Jorge said...

buenos viernes...

jeje, lo de tu asiento favorito me ha recordado a epi y blas y su sillon favorito... ;-)

 
At 2/20/2009 09:47:00 a. m., Blogger Carla said...

¡Buenos viernes!

¿Fiestuqui? JAJAJA

Me encantan Epi y Blas. A mi hijo le regaló mi suegra los muñecos de Barrio Sésamo en pequeño y están Epi, Blas, Coco y Triqui. Más chuloooos.

Propongo fiestuqui de disfraces temática. Aunque os suene infantil, pero el tema es Barrio Sésamo.

Yo voy de Coco, en su versión Super-coco. ¿es un pájaro, es un avión...? Noooo, es supercoco

 
At 2/20/2009 09:51:00 a. m., Blogger Jorge said...

yo me pido ese que se quitaba los ojos, las orejas, la nariz y la boca y se los colocaba indiscriminadamente en la cara... no recuerdo el nombre...

 
At 2/20/2009 11:31:00 a. m., Anonymous Eli said...

Yo soy el monztruo de las galletaaaaaaaaaaaasss jajajajaja

 
At 2/20/2009 11:47:00 a. m., Blogger Carla said...

JAJAJAJ, qué bien. Jorge, me encantaaaaa

Eli, eres una glotona, ñammm

 
At 2/20/2009 12:05:00 p. m., Blogger Jorge said...

jeje...he aquí mi disfraz...

http://www.100fuegosdesign.com/yokaos.jpg

:-P

 
At 2/20/2009 02:14:00 p. m., Blogger Carla said...

¡Ufs!¡Das cosa y todooooo!
Por cierto, bonitos ojos y bonita sonrisa, aunque un poco descolocadaaaaa

 
At 2/23/2009 12:46:00 p. m., Blogger Manu, the java real machine said...

Cuando iba al centro de Madrid en Transporte Público, recuerdo que en Méndez Alvaro al cambiar de cercanías al Metro, muchos listos aprovechaban cuando pasabas por el torno con tu billete para colarse detrás tuya...

A mi me tocaba mucho las narices, porque muchos lo hacían por vaguería (por no sacar el Abono), pero otros porque no habían pagado.
Además, se pegaban tanto que muchas veces terminaban empujando a la persona que había pasado el billete.

Así que cuando notaba que alguno se situaba detrás mía, tras meter el billete, cuando el tío se preparaba para pasar, me paraba... me daba la vuelta... le miraba y le soltaba un '¿qué haces? a mi no te me arrimes'.
Los tíos se quedaban cortados y se frenaban, mientras algunos se reían a su costa por el Owned. ;)

Otro día os cuento cómo saqué a un listo (de 120-130kg), que quiso hacerse hueco en el vagón del Metro a costa de meter un pie y empujar a una pobre chica contra la barra... ese día sí que me reí. :D

 

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